De dos en dos

Pues sí, los dípticos se han revelado sorprendente y gratamente como una forma muy sencilla, que no necesariamente  fácil, de contar una historia. Dos instantáneas relacionadas por un vínculo común dan muchísimo juego, y juego de todo tipo, no solamente narrativo.

El paseito a la cala de Fontán  en Sada, que es donde vive mi hermana (la chica de la segunda imagen)  fue muy agradable. Esta es una cala que solo se puede visitar con la marea baja porque cuando está alta, el arenal desaparece por completo. Nos encanta ir a las playas a buscar cosas; también es cierto que vivir en las Rías gallegas y vivir con el mar es lo mismo. Aquí encontramos un huevo de un tiburón pequeñito de nuestras costas. Es una vaina extraña, pero como es de “tiburón” es un tesoro mayor y no se puede despreciar.

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