El bosque nos llama

“¡Qué rabia un domingo de lluvia! Seguro que mañana hace sol, mañana que volvemos al trabajo”… Dicho y hecho, así fue.

Menos mal que hay veces en que hay que rebelarse, sacudirse las cuatro paredes que nos resguardan y aventurarse a percibir y sentir algo más primitivo que todo lo que entre ellas se ofrece.  NO siempre apetece, pero nos gusta salir a la lluvia – descartamos temporales, aguaceros y las ciclogénesis esas que tocan todos los años, eso sí. Sigue leyendo

Luz de caramelo para el lensbaby

Amarillo, naranja, rojo, rosa, salmón… sol, sombra, penumbra, azul, gris… tras varios días de lluvia, coincidieron sábado y sol. Abrimos la puerta y salimos de casa. Nos llevamos la cámara, las botas y a unos amigos, y nos olvidamos la merienda. Paseamos por el Seixo branco con los enanos y las enanas y respiramos. Vimos un atardecer de fuego y caramelo desde un lugar privilegiado y cuando estuvo oscuro y tuvimos frío, nos fuimos a Mera a reponer energías.

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13/52 Vacaciones con un inmejorable comienzo

Una fiesta de cumpleaños sorpresa y una invitación. No hemos hecho más que terminar el trimestre escolar y  nos hemos metido de cabeza en una celebración inesperada. Tener una amiga como  Eva Lago, o Evaguein según el contexto, significa acción y descubrimiento. Esta mujer está siempre con los engranajes en funcionamiento, en inmejorable disposición por hacer que las personas a las que quiere disfruten de momentos inolvidables y lista para mover cielo y tierra para conseguirlo. Y eso es mucho.

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Setas, castañas y hojas de colores

Los días más cortos, más humedad, colores increíbles al amanecer y al atardecer, nubes cargadas de lluvia, viento del norte… alguna excursión si el tiempo lo permite…

Salimos un día al Monasterio de Monfero, frecuentado en esta época del año por el valor micológico de la zona. A nosotrs nos gusta porque está en una zona muy bonita y poco poblada y porque de alguna manera su visita se ha convertido en una pequeña tradición. Recuerdo haberlo visitado desde que era niña, con mis padres. Entonces se podía acceder a todo el recinto – enorme y precioso-  aunque el lugar se veía abandonado a su suerte; la iglesia, sin embargo solía estar cerrada a cal y canto. De hecho, ni una sola vez de la zque he estado aallí he conseguido ver ambas zonas del monasterio.

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