El bosque nos llama

“¡Qué rabia un domingo de lluvia! Seguro que mañana hace sol, mañana que volvemos al trabajo”… Dicho y hecho, así fue.

Menos mal que hay veces en que hay que rebelarse, sacudirse las cuatro paredes que nos resguardan y aventurarse a percibir y sentir algo más primitivo que todo lo que entre ellas se ofrece.  NO siempre apetece, pero nos gusta salir a la lluvia – descartamos temporales, aguaceros y las ciclogénesis esas que tocan todos los años, eso sí. Sigue leyendo

Las aguas oscuras del río

Un año entero. Ha transcurrido en un suspiro, en silencio y profundo, como las aguas oscuras del río.  No puedo recordar apenas nada de todo este tiempo, tan finamente medido por un único acontecimiento. No es fácil lidiar con ciertos sentimientos, ni es posible ahogarlos, y en no pocas ocasiones me he recordado a una cáscara de nuez, vacía y arrugada, flotando a la deriva, pero agradecida a la corriente por verme en camino a algún sitio, aunque aún no sé muy bien adónde.  Y ha vuelto el otoño con sus vestiduras doradas, esa breve estación en la que la tierra se despide  lánguida, regalando sus dones antes de recogerse bajo la pesada capa del invierno. Descansar es necesario.

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Peixiños y alguna araña de mar

Lo llamamos “ir a los peixiños”, es decir “ir a pescar peixiños” (pececitos en gallego), es decir otra vez, esperar a que una mañana de sábado o domingo con buen tiempo la hora de la bajamar coincida a eso de las 12, enfundarnos en nuestros crocs y bañadores, llevarnos cubo y “trueiro” (la red de pesca con mango) y dedicar un par de horas a doblar la espalda sobre las pozas que se descubren entre las rocas.

Hay que tener cuidado con la capa de cirrípedos (los pequeños crustáceos pegados a las rocas) porque sus conchas son terriblemente duras y angulosas y arañan muy  fácilmente la piel; también tenemos ojito con las anémonas, ya que los tentáculos nos producen irritaciones.. vaya, que esto es peligroso 🙂  Pero sólo lo hace más emocionante, porque esto de ver en cada charquito un ecosistema perfecto y vivo, es asombroso, adictivo, entretenido y muy edificante, por no decir educativo.

Es una buena mezcla de nuestro ancestral espíritu depredador y nuestra mente curiosa y civilizada: todas nuestras capturas recuperan siempre su casa y su libertad. ♥

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Al que saber esperar…

… dicen que todo le llega. ¿Será cierto?

Pongo mucho énfasis en contar a mis niños que no todos somos iguales. Que uno no elige muchas de sus apetencias ni simpatías, simplemente están ahí como parte de la educación familiar, como parte del desarrollo personal que a uno le toca vivir en las muchas facetas y situaciones que moldean la personalidad. Ser “distinto” en este sentido es bueno.

Pero también insisto mucho en asegurarles que es importante respetar, especialmente cuando uno se ve incapaz de comprender lo que apreciamos “distinto en el otro”. Compartir no siempre es posible.

Y he aquí donde yo misma (haciendo un gran esfuerzo) he de ajustarme a mis propias palabras.

Me gustaría, querría… ¡qué rayos! me muero por que a mi hijo mayor “le mole” la lectura. Peeeero, parece que aún no está listo.

Tiene 8 años y medio (en un cuerpo enorme, talla 11 años) y tan sólo ha conseguido terminar recientemente su segundo libro. Está hecho para saltar y correr y gritar, no para la inactividad física, no para que sea su cabeza –  y no “él mismo” – la protagonista de emocionantes aventuras; y mientras su cerebro no madure un poco más, así seguirá siendo. (Suspiro)

Por las noches, sin embargo, la lectura le parece una actividad aceptable de vez en cuando. ¿Será que su cuerpo ha quedado exhausto y sus padres cierran en cerco alrededor de su cama, insistiendo en la importancia del descanso, tanto emocional como físico?

   “Mamá, ¿existen los dragones de verdad?” Los ojos bien abiertos y un ansia genuina por conocer la respuesta.

   “Claro que sí, Miguel, existen en los libros y en las películas. Cuando quieras saber algo sobre ellos o vivir aventuras en su mundo, es allí donde has de buscarles. Allí también    encontrarás piratas y científicos, vampiros y astronautas, romanos y hechiceros, guerreros y naves espaciales. ¿Quieres que busquemos un libro para leer?” Cruzo los dedos y pongo cara de expectación positiva. Mmmmmm, veo su expresión, su cabeza funcionando rápidamente. Clic. Acaba de deducir que “para leer” significa “para leer él”. Ops.

   ”No, no me apetece” Desaparece rápidamente, no vaya a ser que me dé tiempo a insistir.

   “Vale, pero … ” Ya se ha ido y me encuentro hablando sola.

Jajaja, y yo quisiera estrangularle pero me conformo con soltar otro suspiro. ¿Será cierto?

 

Sito Kesito ha sido el personaje ganador: mucho dibujo en escala de grises y poca letra, temas dinámicos y masculinos. ¡Le daría un beso bien gordo!

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Enano, tu madre espera hasta el infinito si es necesario ( ¡aunque espero que no! 🙂 )

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He aquí alguno de los verdaderos protagonistas: parece que el acercamiento literario de Barco de Vapor va ganando al de Alfaguara y Anaya. Pero sobre todo los libros con muchas ilustaraciones y muy poquita letra. Y eso sí, con acción y personajes muy de la esfera masculina.

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1. Los dos libros ganadores
2. Los que se quedaron a medias.
3. Los que aún han no levantado interés alguno
4 y 5. Libros dinámicos ( intercambio y popups) con poco texto, casi todo en verso.

fin

 

 

 

Últimos días

Últimos alientos del otoño en las hojas de los castaños. Los alisos aún están verdes, pero el color de su hoja no muda, simplemente se seca poco a poco antes de caer. Paseamos a los largo del cauce del Mandeo en parte de la ruta SM13 con la idea de pasar un día al aire libre y escapar de la rutina. Las risas de los niños, las canciones cantadas a coro, el olor del campo, no ver más almas alrededor, el rumor del agua, observar cómo la tierra se recoge ante la proximidad del frío. No creoque haya muchas ocasiones más de salir antes del año próximo, las horas de luz se hacen demasiado cortas, el frío muerde la carne y la navidad (su preparación, entiéndase) parece dejarnos poco margen de acción.

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