El bosque nos llama

“¡Qué rabia un domingo de lluvia! Seguro que mañana hace sol, mañana que volvemos al trabajo”… Dicho y hecho, así fue.

Menos mal que hay veces en que hay que rebelarse, sacudirse las cuatro paredes que nos resguardan y aventurarse a percibir y sentir algo más primitivo que todo lo que entre ellas se ofrece.  NO siempre apetece, pero nos gusta salir a la lluvia – descartamos temporales, aguaceros y las ciclogénesis esas que tocan todos los años, eso sí. Sigue leyendo