Al que saber esperar…

… dicen que todo le llega. ¿Será cierto?

Pongo mucho énfasis en contar a mis niños que no todos somos iguales. Que uno no elige muchas de sus apetencias ni simpatías, simplemente están ahí como parte de la educación familiar, como parte del desarrollo personal que a uno le toca vivir en las muchas facetas y situaciones que moldean la personalidad. Ser “distinto” en este sentido es bueno.

Pero también insisto mucho en asegurarles que es importante respetar, especialmente cuando uno se ve incapaz de comprender lo que apreciamos “distinto en el otro”. Compartir no siempre es posible.

Y he aquí donde yo misma (haciendo un gran esfuerzo) he de ajustarme a mis propias palabras.

Me gustaría, querría… ¡qué rayos! me muero por que a mi hijo mayor “le mole” la lectura. Peeeero, parece que aún no está listo.

Tiene 8 años y medio (en un cuerpo enorme, talla 11 años) y tan sólo ha conseguido terminar recientemente su segundo libro. Está hecho para saltar y correr y gritar, no para la inactividad física, no para que sea su cabeza –  y no “él mismo” – la protagonista de emocionantes aventuras; y mientras su cerebro no madure un poco más, así seguirá siendo. (Suspiro)

Por las noches, sin embargo, la lectura le parece una actividad aceptable de vez en cuando. ¿Será que su cuerpo ha quedado exhausto y sus padres cierran en cerco alrededor de su cama, insistiendo en la importancia del descanso, tanto emocional como físico?

   “Mamá, ¿existen los dragones de verdad?” Los ojos bien abiertos y un ansia genuina por conocer la respuesta.

   “Claro que sí, Miguel, existen en los libros y en las películas. Cuando quieras saber algo sobre ellos o vivir aventuras en su mundo, es allí donde has de buscarles. Allí también    encontrarás piratas y científicos, vampiros y astronautas, romanos y hechiceros, guerreros y naves espaciales. ¿Quieres que busquemos un libro para leer?” Cruzo los dedos y pongo cara de expectación positiva. Mmmmmm, veo su expresión, su cabeza funcionando rápidamente. Clic. Acaba de deducir que “para leer” significa “para leer él”. Ops.

   ”No, no me apetece” Desaparece rápidamente, no vaya a ser que me dé tiempo a insistir.

   “Vale, pero … ” Ya se ha ido y me encuentro hablando sola.

Jajaja, y yo quisiera estrangularle pero me conformo con soltar otro suspiro. ¿Será cierto?

 

Sito Kesito ha sido el personaje ganador: mucho dibujo en escala de grises y poca letra, temas dinámicos y masculinos. ¡Le daría un beso bien gordo!

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Enano, tu madre espera hasta el infinito si es necesario ( ¡aunque espero que no! 🙂 )

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He aquí alguno de los verdaderos protagonistas: parece que el acercamiento literario de Barco de Vapor va ganando al de Alfaguara y Anaya. Pero sobre todo los libros con muchas ilustaraciones y muy poquita letra. Y eso sí, con acción y personajes muy de la esfera masculina.

libros

1. Los dos libros ganadores
2. Los que se quedaron a medias.
3. Los que aún han no levantado interés alguno
4 y 5. Libros dinámicos ( intercambio y popups) con poco texto, casi todo en verso.

fin

 

 

 

One thought on “Al que saber esperar…

  1. Como te entiendo. Como madres queremos moldearles para que sean lo que nosotros esperamos… y no nos damos cuenta de que tienen su propia personalidad / gustos / aficiones… que son igualmente válidas. A mi me encantaría que Mateo (casi 10) se enganchara a un libro de aventuras, con su historia, con su problema y desenlace… pero él no tiene ningún interés. Lo único que lee (DEVORA!) son las enciclopedias de animales de todo tipo. Gerónimo Stilton ha conseguido engancharle con alguna de sus historias que incluían una ballena blanca y muchas explicaciones sobre el animal en cuestión. Sino, ni acercarse a esa sección de la biblioteca. Y sus hermanos van por el mismo camino. Cinco libros cada uno se traen de la biblio y todo son enciclopedias, libros sobre el cuerpo humano, DVDs de animales… y cero historias.
    Lo mismo se aplica a tantas otras cosas. Me encantaría que se interesaran por aprender a tocar algún instrumento, y aunque han empezado, no les veo la pasión que yo tengo ahora y me gustaría haber tenido a su edad (y allá voy yo, echando mis frustraciones sobre ellos….).
    Qué complicado es esto de ser padres. Pero no se me ocurre un trabajo mejor! 🙂
    Besos mil, Eva!! Un gusto leerte como siempre!

Cajita para tus palabras ♥

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