Rumiando un proyecto

No he desaparecido engullida por la vorágine navideña, no. He estado descansando, he conseguido hacer poco. No me he auto impuesto ninguna actividad estos días de paréntesis laboral. He leído unos cuantos libros, visto varias pelis, he pasado tiempo con la familia, y poco más. Y me ha sentado de maravilla.

No le he dedicado ni un pensamiento a un nuevo proyecto fotográfico estos días… hasta ahora. No sé qué pasa que me siento como si me faltase algo. A medida que crecen mis hijos se vuelven esquivos como sujetos fotográficos y yo sufro al descartar tantas fotografías que hago cuando no deberían hacerse. Aún así, gusanillo no se resigna en cuanto la rutina amenaza con instalarse de nuevo: parece que el enjaulamiento y la repetición son complementos necesarios de la creatividad, ¿o es al revés?

El caso es que descarto un 365 porque  sé que no soy capaz de mantener el pulso que se necesita, y si lo intento acabaré haciendo fotografías compulsivas que de otra manera no haría. Quizá no fuese tan terrible, pero no estoy lista. Un 52 me va bien. El año pasado empecé uno que no terminé por causas completamente ajenas al proyecto, pero lo lamenté igualmente y fui consciente de la fragilidad de la constancia en algo que no resulta objetivamente imprescindible.

El verdadero reto del proyecto, sin embargo, no lo pongo sobre el formato, sino sobre el motivo. Me gusta disponer de una meta – todo lo flexible que haga falta, que no se trata de sufrir a ultranza, eh?-  que encamine lo que hago. En este proyecto que cocino voy necesitar tener marcadores que me permitan aprender de errores y de aciertos, porque voy a salir de mi esfera de confort de muchas maneras.

Me lanzo a un 52 con el uso exclusivo de mi LENSBABY, llenito de malestares (en oposición a confort) Glups!

  • Malestar primero: el proyecto no me resulta demasiado atractivo porque dudo de que tenga un final feliz, y eso pasa factura para futuros proyectos.
  • Malestar segundo: la duda de un final feliz, debida a la sensación que tengo de que voy a obtener poca satisfacción de mis fotografías (y eso nunca gusta) Es como empezar de cero, ser un principiante de nuevo… ¡ay, ese orgullo!
  •  Malestar tercero: la poca experiencia que tengo con esta lente ha sido frustrante. Todo lo que habitualmente hago con otras lentes, con esta no funciona igual.
  • Malestar cuarto: no soy muy fanática del desenfoque, aunque me rechifla en determinadas fotografías. Me gusta la definición, la busco infatigablemente.
  •  Malestar quinto:  no sé qué plan de trabajo plantearme, estoy rumiando varias posibilidades. El proyecto aún no arranca.

Y tras este análisis de malestares,  necesito responderme con todos factores positivos que rodean a este proyecto, a los que he llamado resistencias (psicología pura y dura, jajaja!):

  • Resistencia primera: el atractivo no lo es todo, en el fondo me planteo el proyecto porque siento sinceras ganas de trabajar en serio con esta lente y aprender lo que no sé. Soy de naturaleza curiosa y me gustan los desafíos personales.
  • Resistencia segunda: es la más difícil de mantener, creo. Tragarse el orgullo cuando las fotos no me gusten, cuando no consigo lo que quiero, y seguir adelante. Me recuerda a un volver a empezar, por lo que he de vencer la vanidosa idea de querer hacer buenas fotos sin pasar por el necesario aprendizaje… ¡JA!
  • Resistencia tercera: sé que no me he puesto en serio a probar la lente, ni me he documentado lo suficiente en su utilización, es decir, no he hecho mis deberes. Honestidad ante todo: aprender significa dedicar tiempo, errar y acertar. La práctica es la única que proporciona todo eso. Pa-ci-en-cia, eso que repito sin descanso a mi hijo mayor: parece  que me voy a aplicar el cuento .
  • Resistencia cuarta: buscar esas fotografías que me gustan e identificar en ellas esos sentimientos. Necesito reconocer el atractivo  de esas imágenes en particular, mientras que las comparo con otras que no lo poseen. Cuando lo encuentre, querré intentar reproducirlo. Es la parte divertida, espero.
  • Resistencia quinta:  puedo hacer un mix personalmente atractivo de varias listas de temas ya confeccionadas por otras personas, con repeticiones programadas para evaluar mi progreso. Pero he de tener cuidado porque esta lente tiene sus limitaciones en algunos casos, como ser una lente de enfoque manual. Las imágenes de acción quedan inicialmente descartadas 🙂 La parte positiva es que voy a retomar el “still life” para practicar, con lo que voy a desempolvar lo que mi querida Jackie Rueda me contó en su fantástico “Superstar“.

Todo un desafío, ¿qué no? Además, hay unas cuestiones técnicas a considerar, en la cámara y en Lightroom, pero las expongo en otro momento… ¿quién me manda a mí complicarme así la vida?

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Lensbaby Composer Pro + Edge 80  f/5.6  ISO3200  1/125

One thought on “Rumiando un proyecto

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