A la playa, que es otoño

Los días de sol del otoño son maravillosos para pasarlos al aire libre, especialmente cuando coinciden en fin de semana. A la familia se nos pone el modo “marcha on”  y nos lanzamos a la carretera con los bocadillos  en la mochila esperando ver cosas lindas, respirar aire fresco y romper con la rutina durante unas horas inmersos en la naturaleza. Somos gente a la que le gusta salir; F. y yo siempre hemos sido muy viajeros, por lo menos hasta que decidimos tener a los niños; y de hecho seguimos siéndolo, aunque de manera comedida y adaptada al “equipaje especial” que llevamos. Gracias a estas adaptación vital hemos descubierto una forma de ver sitios que no sólo nos gustan a los mayores ( los años nos han vuelto menos aptos para grandes ajetreos, jajaja) sino también a los niños, lo cual nos ha abierto todo un horizonte de descubrimientos y disfrute sin necesidad de cruzar medio planeta.

Hemos cambiado los hoteles por el turismo rural, hemos cambiado la ciudad por los entornos naturales, los aviones por el coche y las piernas ( la bicicleta está aún en proyecto), madrugamos en vez de trasnochar para  disfrutar más del día y descansar por la noche (antes de ser padres éramos búhos totales jajaja) y en definitiva, hemos vuelto nuestra mirada a las cosas más esenciales, básicas, y en cierta forma, también primitivas para adaptarnos al punto de vista de nuestros críos y aprender a acompañarles mejor. Todo un acierto y toda una experiencia 🙂

Este día quisimos pasarlo cerca del mar tras las últimas salidas a entornos de ribera; me gusta el campo -me encanta- pero la costa es mi favorita, así que empaquetamos los bártulos y nos dirigimos hacia la playa de Valcobo con intención de que los niños jugasen con la arena y corriesen de aquí para allá. No pudo ser mejor día: solete, calor ( los enanos todos descamisados y más felices que dos lombrices perdices jiji) y ni un solo moro en la costa. La playa todita para nosotros en una bajamar en repunte.

Las mesitas en la zona verde ( tambien hay un amplio aparcamiento) justo antes del acceso a la playa estaban allí para nosotros: fue llegar y acomodarnos para disfrutar de los bocatas ( hemos aprendido a ser prácticos y no llevar miles de tuppers que luego vacíos ocupan un montón). La visibilidad era bastante buena, y allí al fondo del todo se podía ver la Sisarga Grande.

Nada más pisar la arena, los enanos quisieron rememorar el verano quiténdose las camisetas ¡viva la vitamina D! Los zapatos siguieron puestos (error), que al fin y al cabo era octubre.

Fue cosa del azar, pero entre las rocas nos encontramos ¡una pala azul! Y venga a hacer agujeros. Castillos ni uno.

Y otro, y otro…. como topillos.

Y la tarde iba cayendo sobre nosotros con una luz dorada mientras los chicos ocupaban su tiempo en pasarlo bien.

Yo me acerqué a las rocas: la bajamar descubre cosas interesantes…

Y retirada. Empieza la marea a subir, el solete flojea y la humedad reclama su presencia. Intentamos quitarnos la arena de las manos, la cara, el pelo, la espalda, el pecho… ¿sigo?

Adiós 🙂

6 thoughts on “A la playa, que es otoño

  1. que gozada de fotos Eva!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    son preciosas todas!!
    a nosotros tambien nos gusta mucho el estilo de vida que os gastais
    que objetivo usaste??

    1. Gracias Marta. No te asustes con lo que te voy a decir eh? Te contesto… Usé el 24-105L que era el que venía con el kit (hubiese preferido el 24-70L pero a no ser que te arruines con el II, el I ya solo lo encuentras de segunda mano, y muy poco). Me decidí ir a por él porque no tenía rango de focales entre 20 y 50y me encanta ir con un todo terreno cuando salgo de paseo, para hacer un poco de todo 🙂

  2. Me cai muertita. Qué delicioso. Me CHIFLAN las playas fuera de la temporada estival. Y así en grandote ni te cuento! Urge escapadita de bocadillos. En vosotros pensaba ayer mientras encontrábamos un recuncho pequeño pero que pinta bien. Seguro lo conocéis, nosotros nunca habíamos estado. Está entre Mera y Lorbé, se llama O Portiño de Dexo. Si os animáis pinciqueamos en esta línea un día de estos si? Muaks.

    1. Tu eres de las mias jajaja… A mi me encanta la playa cuando no hay gente; de hecho el dia de año nuevo solemos ir a Barrañán de paseo si el dia lo permite para dar la bienvenida. El sitio que dices por nombre no lo reconozco aunque conocemos bastante la zona. Ha cambiado un montón y no para mejor.

  3. Que suerte tenéis, con el mar tan cerquita. Aquí es cuando me entra la morriña, aún falta más de un mes para volver a Marín… y lo primero que hacemos, invierno y verano, es ir a jugar a la playa. Lo estamos deseando! Y más porque en nuestra última escapadita gallega casi no salimos de casa y no le hicimos la obligada visita… Morriña doble!!
    Maravillosas las fotos, y muero de envidia con ese megasuperobjetivo!! Pena que Papá Noel también esté en crisis, sino le encargaba uno…. 😛
    besazos

    1. Oh Rebe, yo no vivo sin el mar cerca. Lo necesito. Si tuviese que irme tierra adentro creo que me convertiría en una persona triste, nuy triste. Animo, parad unos dias por Coruña la próxima vez y nos vamos todas las familias de excursión, a donde sea y como sea, si?

Cajita para tus palabras ♥

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