Jugar es un placer culinario

Hace unos días vivimos un atardecer de película en las inmediaciones de la Torre de Hércules, sintiendo cómo la humedad proveniente del mar penetraba lentamente en tierra mientras el cielo se encendía a llamaradas. La tarde noche se cernió sobre nosotros con todo este espectáculo, y los niños y yo nos sentimos emocionados por estar allí viéndolo en vivo, testigos incrédulos de unos colores imposibles.

Y apesar de que yo me hubiese sentado frente al espectáculo sólo para dedicarme a su contemplación, me requerían mis enanos para jugar: ellos estaban al frente de un restaurante y yo era la cliente hambrienta, indecisa ante tanta suculencia improvisada en la palma de una mini mano a modo de carta. Como hacía fresquito, inicié mi cena pidiendo una reconfortante sopa de tomate ( inmediatamente veo dos caritas con ceños fruncidos). Vale, la cambio por la archiconocida sopa de fideos con pollo… a la que se incorporó algo de verdura?!? ¡Este restaurante es un poco extraño!

 

Buscando un buen emplazamiento para iniciar el negocio… Ummm

Fantástica localización: un restaurante con vistas incomparables.

Considero lo que voy a pedir tras consultar la carta; el camarero espera pacientemente a que me decida 🙂

Ohhhhhh, qué desesperación!!!! He pedido la sopa de tomate, pero es posible que no estuviese en la carta (qué poco sigo las reglas del juego para la desesperación de alguien jajajaja ) y hay quien empieza a sentirse inquieto. Por el fondo veo a Ratatouille buscando ingredientes que cocinar…

Finalmente pido una sopa de fideos y sale de cocina en un pispás. El camarero me la recomendó…. (parece un poco verde) sospecho que porque ya estaba hecha. Aún así, parece que Ratatouille tienen mano con la cocina.¡Está de-li-cio-sa!

Estoy tan satisfecha que pido felicitar al chef en persona: él todo emocinado me cuenta con mucho énfasis cómo ha hecho la receta. Ummm, parece que volveré otro día a por más.

Entonces Ratatouille y el camarero me cuentan lo mucho que les gusta su restaurante y me demuestran todo el talento que tienen: son un gran equipo.

En ese momento yo ya no puedo reirme más. Me he dado cuenta de que no he pedido postre, pero no importa. A dos ratoncitos como ellos me los como a besos ♥♥

 

4 thoughts on “Jugar es un placer culinario

  1. pero qué lindiños!! ¿qué tendrá esto de las cocinitas que tanto les atrae? Porque a mi Miguel le dejas un mandil y es el más feliz, preparando sus platos imaginarios y viniendo una y otra vez a preguntarte qué vas a tomar.. jajajaja
    El lugar es una maravilla y tremendo atardecer!!!

  2. Me ha encantado , mucho, muchísimo!!Tu relato de 10, pero las caritas de los ratoncitos de 1000 ♥♥♥♥♥ y el juego del restaurante , aunque no hayas seguido sus estrictas leyes (hum.hum!).
    Como siempre, muchas gracias por dejarnos compartir trocitos de vuestras vidas, Un beso inmenso para todos.
    Olga♥

  3. Un delicioso día de restaurante, un menú incrible y las caras de los cocineros no tienen precio.Fantástico ejercicio del instante y de retratos llenos mensajes. De lo mejor que he visto en tu magnífico blog.
    Una historia increible.

    Gracias por compartirla cosita ;o)

Cajita para tus palabras ♥

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