El placer de estar al aire libre

Y recuerdo este paseo hoy en medio de un día lluvioso de otoño y añoro el tiempo libre de las vacaciones para pasarlo en mitad de la naturaleza, sin horarios, carreras y obligaciones. Mi curso ha empezado muy fuerte este año y aún estoy calculando bien mis fuerzas para ser capaz de cumplir ¡con todo lo mucho que hay que cumplir! de lunes a viernes. Será que también me voy haciendo vieja y es innegable que la resistencia y la energía menguan con el paso de los años.

En fin, que no quiero de ninguna manera ponerme deprimente; antes al contrario, quiero contar el paseito que hicimos igualmente a finales de agosto por el “paseo fluvial” de Cambre, el cual no tenía ni idea de que existía y que descubrí por casualidad buscando rutas de senterismo para explorar con mis pequeñas fieras. Y entrecomillo “paseo fluvial” porque es un camino de tierra que acompaña al río Brexo en su recorrido, pero que está fundamentalmente transitado por bicicletas, lo cual no le hace muy adecuado para pasear por allí con niños pequeños o de esos que cuando caminan van mirando hacia otro lado ( es decir, todos 🙂 ).  Tambien hay caminantes y paseantes, claro, pero no hay que olvidar utilizar el rabillo del ojo para no acabar afeitado por un velocípedo. No es terrible, no. ¿Relajado? No mucho, lo confieso.

Por azares de la temporalización acudimos por allí un sábado por la tarde, y bueno, supongo que eso ayudó a nuestra percepción de que el camino estuviera mucho más poblado que lo acostumbrado. De haber acudido en un martes, quizá estuviese escribiendo un post con otro ambiente. Pero lo importante es que lo pasamos bien. Apunta el lugar si te gusta pasear en bicicleta y si acudes con niños lleva agua, que no hay ni una fuente en todo lo largo que es el recorrido.

Esta es la zona inicial del recorrido, un sendero ancho  y bien nivelado; el río queda a la izquierda, y a la derecha se abren senderillos que llevan a prados, bosques… todos muy apetecibles para investigar. Es la historia de nuestras salidas últimamente: agua, piedras y palos 🙂

Y habiendo río ¿cómo no va a haber puentes ? ¿Y puentecitos?

Los detallitos no pueden faltar: la flora por allí me resultó poco habitual (acacias, moreras y flores que me parecieron muy de jardín)  pero no podían faltar la moras. A los críos les encantan y hay que recordarles continuamente que las silvas enganchan muy peligrosamente.

Y el elemento faltante, la piedra. En este caso la piedrola o pedrusco.

Y fin de trayecto con la luz dorada del atardecer.

3 thoughts on “El placer de estar al aire libre

  1. vivan los paseos al aire libre!!!!!!!
    sabes que soy una enamorada de tus fotos..( sino lo sabes te lo repito..)..son tan limpias,tan cálidas,,me encantan Eva..de verdad.
    me apunto tmb este paseo..que a nosotros es lo que mas nos gusta hacer..pasear por la naturaleza!
    ánimo bonita..que el curso no pueda contigo!!!!!!

  2. suscribo todo lo que ha dicho Marta, cómo envidio esa nitidez y esa limpieza de tus fotos!! Preciosos momentos, me encantan estas escapaditas que os habéis hecho, los míos lo pasarían genial también, creo que comparten con los tuyos esa obsesión por piedras, rios y campo en general…
    Hay que hacer una mini quedada pero ya!! 🙂
    Faltó foto con mami, ya sabes… 😛

Cajita para tus palabras ♥

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