Visita a Samos, Lugo

El pasado mes de agosto hicimos una deliciosa escapadita rural al pueblo de Samos, en la provincia de Lugo. Pequeñito, acogedor, bonito, transitado paso de peregrinos y bullicioso albergue al añochecer. Se debe a su magnífico y enorme monasterio benedictino toda su fama, bien merecida desde cualquier ángulo de contemplación: el edificio es maravilloso y el enclave no podía hacerle más justicia. Montañas y montes, prados escarpados, verdes en abundancia, el río Oribio llenito de truchas, un calor….

Fuimos con unos muy queridos amigos y la experiencia no pudo haber resultado más gratificante. La casita rural estaba bien, e hicimos buen uso de su patio al aire libre con su barbacoa. Estaba situada en la media de una colina desde la que se divisaba todo el pueblo abajo, en el valle, pero desde la que tambien partían trochas y senderos hacia la parte superior, todos ellos entre frondosos bosques de robles. El paraje me pareció precioso, auténtico y tuve ganas de quedarme un poco más sólo para disfrutarlo.

Hizo un calor digno del mes de agosto. El río nos dió un respiro y acudimos a la piscina municipal, justo a su orilla. Pero como no todo podía ser piscina, decidimos “tomar prestada” la manguera de riego de la casa y duchar a los críos entre gritos de alegría.

El río les fascina, como todo lo que tiene agua. Ahí se tiraron las horas muertas observando el curso del agua en un pequeño desnivel natural del río que formaba una mini caída y una poza. Las algas, los siempre danzantes zapateros de agua ( a los que yo desde niña he llamado siempre ” limpiaaguas”), el atractivo fondo, las truchas con sus pintas rosas…

Y el precioso tramo de descenso hacia el valle y el monasterio del camino de Santiago, a rebosar de peregrinos agradecidos de que los metros finales antes del albergue sean de generosa cuesta abajo. Ese muro de piedra marca los límites del la tierra ¡ pertenecientes al monasterio ! Y allí andamos con los niños buscando bichitos entre las oquedades 🙂

Fffsssssssh…!!!

Entrada de la iglesia del Monasterio y vista de la imponente fachada que cae sobre el río

2 thoughts on “Visita a Samos, Lugo

  1. ¡Fantástico lugar! Yo he estado un par de veces: mi padre sí que es un visitante asiduo, suele pasar unos diez días en el monasterio varias veces al año. Es un gustazo verlo a través de tus ojos, Eva. Besos!

Cajita para tus palabras ♥

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